Recuerdo cuando hace años comencé mi aventura y reto personal de la escritura. Tenía ganas de escribir y de desahogarme y no quería que quedase en un simple trozo de papel así que busqué algún tipo de software que me permitiese registrarlo de la forma más cómoda posible. A mis ojos llegó un sistema llamado "b2evolution" que podía servirme y ahí empecé a escribir de forma privada mis pensamiento en formato diario.
Más tarde me di cuenta de que aquello se me quedó corto. Se me ocurrían muchas cosas que no tenían cabida en un diario y decidí que había que abrirse al mundo exterior. Por aquel entonces el futuro de la plataforma software que había elegido era incierto y la mayoría de los desarrolladores se habían pasado a crear algo nuevo llamado WordPress. Como estaba bastante contento con el resultado de lo que había usado hasta ese momento, decidí seguirles también en sus nuevas andanzas. No recuerdo la versión concreta, pero seguro que la primera que probé era de la rama 1.x. Corría el año 2005.
Todo aquello sucedió en las tripas de mi ordenador de sobremesa. Se encendía por la mañana y se apagaba por la noche. Al fin y al cabo ¿quién más me iba a leer? Pero cuando cayó en mis manos aquel pequeño servidor lo vi perfecto para mis escasas necesidades: un servidor web (con PHP y MySQL), un servidor de correo, y podía que algunos servicios de descarga u otras cosas menores. Así que migré todo a la nueva máquina que debería darme un servicio 24 horas con el mínimo consumo eléctrico (y sin molestias nocturnas).
Llegó la rama 2.x de WordPress, y ante la avalancha de problemas de seguridad que había estado teniendo el software hasta me planteé utilizar otro sistema de blog. Pero decidí actualizarlo. Mejoraba la seguridad, añadía nuevas funcionalidades, le daba una nueva capa de chapa y pintura... Pero el rendimiento bajó drásticamente. Mi pequeña máquina ya no movía con soltura ese bicho de código y en alguna ocasión que otra pedía tiempo muerto para coger aire. Estábamos en el año 2007.
Nos plantamos en el año 2011 y la evolución tecnológica marca que WordPress llegue a la versión 3.x. Tengo miedo de actualizar, pero mi paranoia sobre seguridad no me permite tener un software tan potencialmente peligroso, antiguo y sin mantener en el servidor, así que decido liarme la manta a la cabeza y actualizar. Y fue como herirlo de muerte. Aquello no levantaba cabeza ni con caché. Durante un mes aproximadamente busco alternativas. He quedado muy desencantado con WordPress. Aunque sé que no es culpa suya puede que ya no sea lo que busco. Pero en el fondo me gusta. Muy a pesar mio y contra mi política de externalizar servicios fuera de mi servidor decido moverme a WordPress.com y redirigir los enlaces.
El foro cerrado. El blog mudado. Poco a poco van quedando menos cosas aquí y ya no descarto contratar un hosting externo. No es software para viejos, y mi servidor ya es muy viejo en años de perro y de hardware. Mucho ha llovido desde el 2003 y su propósito ha cumplido con creces, aunque ahora su misión tendrá otros objetivos.
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