Exploración
Julio 22nd, 2009El comité de emergencia internacional se reunió con carácter urgente aquella misma noche. En la enorme mesa de la sala de operaciones de guerra estaban reunidos los ministros de defensa o equivalentes de multitud de países a lo largo del globo. Cada uno leía con preocupación el contenido del dossier que tenía delante de él.
- ¿Y por qué no se nos había informado antes? – empezó preguntando uno de ellos con cierto aire de indignación. Todos sabían que la situación estaba ahora descontrolada.
- No supusimos que fuera importante y creímos capaces de manejar el problema nosotros sólos… – se justificó el convocante de la reunión, un militar con aires de superioridad cuyas medallas estaban a punto de desbordar su uniforme.
- Y quedaros con cualquier descubrimiento que se hubiera hecho al respecto y adjudicároslo en exclusiva, ¿no? – interrumpió otro en tono desafiante. Los cruces de miradas incriminatorias se sucedieron uno tras otro.
- Y el problema sigue totalmente controlado – continuó elevando el tono de voz -. Pero mucho me temo que ésto no es más que la punta del iceberg y por eso estamos aquí reunidos.
La documentación que cada uno leía cuidadosamente, relataba que hacía cuestión de un par de años empezaron a avistarse objetos volantes no identificados de origen extraplanetario, es decir, alienígenas. Algunos incluso terminaban estrellándose pero sin señal alguna de vida en su interior. Lo más probable es que fueran sondas de reconocimiento o en el mejor de los casos naves extraviadas que por algún motivo terminaban ahí, pero que cada vez se iban sucediendo más frecuentemente. No se había encontrado ningún patrón entre los avistamientos o el diseño de los mismos, a excepción de que ninguno parecía estar tripulado. Y aunque algunos acababan destrozados contra la superficie, otros aterrizaban grácilmente.
Pero todo cambió esa noche. La alarma la lanzaron varios granjeros, cuando vieron como algo caía lentamente desde el cielo cerca de una cordillera montañosa al lado de sus vastos terrenos. El ejército silenció a todo aquel que hubiese presenciado algo y pudiera causar alarma social, y después se aproximó cautelarmente a la zona donde se había posado el objeto. A pesar del fuerte entrenamiento psicológico al que estaban entrenados todos los soldados, la sensación de encontrarse frente a frente con un ser de otro planeta era sobrecogedor. Por muy bien que disimularan, a muchos se les podía ver con temblores en las manos que sujetaban sus armas. Era imposible describir con palabras lo que pasaba por sus cabezas.
- Caballeros, ¿qué hacemos? – preguntó después de dejar un tiempo prudencial para que todos se pusieran al día de los acontecimientos recogidos en el dossier.
- ¿Cómo que qué hacemos? ¡Exterminarlos, por supuesto! – dijo otro dando un golpe en la mesa. A nadie le extrañó aquella reacción pues por todos era sabido que se trataba de un rentable empresario dedicado a la industria armamentística.
- ¿Y provocar un conflicto interplanetario? No me parece lo más lógico dada nuestra posición de visitados y la escasa información con la que contamos.
- Según los últimos informes – comentó -, parece que se están dedicando únicamente a recoger muestras de nuestro suelo y a registrarlo todo con una especie de cámara de vídeo o fotos…
- Que bien podría ser un arma – interrumpió otro para añadir.
- Parece que no nos han visto y se creen que están en un lugar inhóspito y despoblado, así que yo optaría por seguirles sin ser vistos y esperar a que se vayan.
Todos parecían asentir que eso era lo más prudente y que cuando recabaran más información se reunirían de nuevo. En aquel instante, uno de los suboficiales entró trotando en la sala como buenamente podía, mientras cargaba con un montón de carpetas y archivadores que apenas le cabían entre los brazos y le tapaban parte de la visión.
- ¡Disculpen! Creo que he encontrado algo que quizás les interese – dijo por fin al aterrizar sobre la mesa.
- ¿Qué ocurre? Espero que sea importante porque ya habíamos terminado.
- Se trata de una misión de nuestra agencia espacial de hace muchos años – explicó mientras repartía algunos de los documentos que había traído.
- ¿Apollo? ¿Las misiones de exploración de nuestro satélite?
- Sí, si leen con detenimiento verán multitud de similitudes con nuestra situación actual, a excepción de los papeles invertidos.
- Según ésto, entonces sólo tenemos que esperar a que se vayan a cambio de un poco de su basura y con el tiempo se olvidarán de nosotros, ¿no es eso? – concluyó otro con una sonrisa de satisfacción sin levantar la vista de lo que estaba leyendo.
- Hay bastantes posibilidades de que ocurra lo mismo en este caso. Es un alivio.
- Aunque afortunadamente en aquella ocasión no nos encontramos con ningún habitante que nos estuviese observando como hacemos nosotros ahora – bromeó el primero. Todos los demás le siguieron la carcajada, excepto uno.
- Bueno, me temo que eso no es del todo cierto – dijo el director de la agencia de inteligencia y espionaje con semblante serio y apesadumbrado.
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