Caos
El vagón estaba completo. En hora punta, el metro se colapsa de gente en dirección a sus destinos rutinarios. Un rápido vistazo servía para unirse a la masa de rostros anónimos, cabizbajos. Algunos leían el periódico, otros un libro, pero la mayoría tenía la mirada perdida, hacia un infinito que terminaba en los cristales para ver el nombre de la estación.
Miré el reloj. Eran las seis y media de la tarde. Seguía mirando las caras de las gente hasta que les encontré. Él tenía la tez pálida, cadavérica, con varias venas de azul intenso que le recorrían los marcados pómulos como una enredadera sobre la pared. El pelo era rojo oscuro, una mezcla de fuego y humo que se arremolinaba sobre su cabeza. Y sus ojos, dos agujeros negros que absorbían y privaban de vida allí donde se posaban, no se apartaban de su pequeño y ridículo paragüas infantil que llevaba entre sus manos.
Ella era, por el contrario, una gótica en todo el sentido de la palabra. Vestido negro y largo con dibujos de telarañas en las mangas transparentes, y una cinta lila por el pecho a modo de corsé que terminaba colgando como el cinturón de un monje.
El plan debía salir a la perfección. Me quité la mochila y la dejé sobre el suelo entre mis pies. Me puse la gabardina y volví a mirar el reloj. Pasaban exactamente quince segundos y dos minutos de las seis y media. Las puertas del vagón se abrieron y simulando un ataque de prisa repentina, salí corriendo dejando atrás la mochila en una esquina. No sería la primera vez que alguien me llama la atención y me la devuelve. Subí las escaleras lo más rápido que pude mientras oía el pitido del cierre de puertas. Una vez que el tren desapareció por el tunel aminoré la marcha. Sólo quedaba esperar.
Al ser un espacio tan reducido, la explosión quedó ahogada en los túneles. La estación entera retumbó y hubo gente por los pasillos que perdió el equilibrio. No debían quedar supervivientes.
Ojalá pudiera explicarles por qué lo he hecho. Ojalá pudiera convencerles de que mis actos están salvando el mundo de un cercano futuro apocalíptico. La teoría del caos es precisa y las acciones que iban a desencadenar aquellos individuos eran clave para un mañana que jamás llegará. ¿Y si yo soy el verdadero causante de todo? ¿Y si estoy haciendo lo que supuestamente debería evitar? Ahora ya da igual, otro Guardián del Caos se encargará de mí para proteger un futuro que ya no conozco.
Este post fue escrito el Jueves, Octubre 9th, 2008 a las 21:38 y está archivado en la(s) categoría(s) Relatos.
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Octubre 11th, 2008 at 10:54
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El ideal moviendo los hilos de la resistencia.El ideal o el miedo? La duda penetró en las defensas.Ahora ya es tarde,el tiempo neutral sigue su paso,no esperemos nada de el,qué hacer?
Un relato como éste.
Es fantástico!
De eso no tengo dudas
Un abrazo!
Octubre 13th, 2008 at 10:43
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Me gusta cómo conviertes tus experiencias cotidianas en historias únicas, llenas de fantasía y reflexiones
Me gusta cómo puedo leer influencias de cosas que tú y yo sabemos en cada uno de tus relatos.
Besos caóticos,
Mun
Octubre 16th, 2008 at 1:43
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La historia me ha gustado, pero la idea que hay detrás más todavía. ¿Quién juzga loq ue es correcto? ¿Y si haciendo lo correcto comoetemos una atrocidad? Algo así como quien vigila al vigilante.
Ahora sólo tienes que hacer un relato diario y me tienes aquí a todas horas
Un abrazo,
Pedro.
Octubre 20th, 2008 at 4:29
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sigue escrbiendo, pinta bien esto..
Octubre 22nd, 2008 at 23:51
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Y tras ese acto heroico lo peor que podría pasar es que esos dos personajes subieran las escaleras cargados con la mochila detrás del protagonista…
A eso se le llamaría chafar un magnífico final, cosa que, por otro lado, no parece haber sucedido.
Imagino que habrá más partes ¿verdad? quiero saber más sobre ese pequeño Guardián del Caos.
Quien sabe si un efecto mariposa podrá desvelarnos el final de todo esto.
¡Un abrazo!
Noviembre 12th, 2008 at 13:54
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Me ha gustado mucho este relato. Le he echado un vistazo al blog y me parece un proyecto muy interesante.
Me gustaría hacerte una propuesta; escríbeme si quieres un mail.
Gracias y saludos.
Noviembre 20th, 2008 at 18:18
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Y si la mochila no hubiera explotado…..que hubiera sido de todo….
me ha gustado mucho.
Te invito a que visites mi blog de relatos:
http://miguelgonzalezaranda.blogspot.com
Si quieres nos podemos enlazar en ambos blog!
Un saludo