Dios existe
Y un día, sin más, apareció. Lo anunciaron un sábado a mediodía en las noticias, y la gente se fue sumando a verlo y arremoliando alrededor la televisión más cercana según transcurrían los minutos. El titular a pie de pantalla rezaba “Dios existe y es americano”. Un escalofrío me recorrió la espalda al leerlo, y se acentuó cuando le ví.
Medía algo más de dos metros y su cuerpo era escultural, pero lo que más, por no decir lo único, que llamaba la atención era su color: azul. No un azul marino o un azul celeste. Habría que invertar un nuevo término para definir esa tonalidad, pero creo que lo más aproximado sería denominarlo “azul fluorescente”. Estaba completamente desnudo y no tenía ni un sólo pelo en su cuerpo. Pero lo inquietante era su mirada, o falta de ella. Sus ojos eran absolutamente negros de extremo a extremo. Cuando la cámara le enfocó directamente, su mirada se clavó en los millones de telespectadores. Nadie decía nada. De repente, todos nos sentimos insignificantes en el universo y unos bebés ignorantes, como si todo lo que sabíamos y conocíamos hasta ahora no eran más que cuentos para no dormir.
Pero aquello sólo acaba de comenzar. Aquel “ser” estaba rodeado de militares y aquello era una presentación una sociedad. O al menos era lo que decían, porque aquello parecía una demostración de poder al mundo, de supremacía a sus enemigos. Y lo fue, contundentemente. Con un simple gesto detuvo decenas de balas que le habían disparado, pero no se detuvo ahí. Las armas que portaban los soldados levitaron y en el aire empezaron a desmontarse, pieza a pieza, hasta que se convirtió en un enjambre de moscas metálicas. Otro simple gesto, y el enjambre desapareció como si nunca hubiese existido. La demostración terminó con la fundición a temperatura ambiente de un tanque último modelo. Seguramente tambien habría podido reconstruirlo con la misma facilidad, pero estaba claro que no les interesaba dar ese tipo de imagen. Después vino la conferencia de prensa. Las imágenes ya estaban dando la vuelta al mundo. Era muy posible que por primera vez en la historia, no había ni una sola alma durmiendo en todo el planeta.
El discurso del alto mando militar fue aburrido, con más palabrería hueca que nunca y haciendo hincapié en el hito histórico que estábamos viviendo. Se le notaba feliz, siniestramente contento. Después varios cargos militares comenzaron a explicar. Según contaron, aquel ser era una persona como cualquier otra, pero con la extraordinaria habilidad de poder “ver” y “manipular” la materia. Era consciente de todas y cada una de las partículas del universo, y por ello capaz de predecir su estado en el próximo instante. Era como si todos podemos intuir que algo que cae seguirá en línea recta hasta el suelo, y él pudiera hacer lo mismo pero a nivel atómico y con todo lo que existía a la vez. No lo dijeron explícitamente, pero sabía que aquel hombre era capaz de predecir el futuro con pasmosa exactitud, e incluso estar presente físicamente en varios sitios a la vez. Al fin y al cabo podía reagrupar la materia a su antojo.
La charla terminó y la televisión siguió emitiendo su programación habitual, pero la gente no apartaba la vista de la pantalla. Yo tampoco. Mi mente se empeñaba en negar la existencia de lo que había visto, que todo no era más que un truco muy elaborado para la televisión. Pero de un modo u otro, incluso a varios miles de kilómetros de distancia de donde debía encontrarse, podía sentirle a mi lado, rodeándome.
Aquello tenía aspecto de haber sido un experimento fallido del ejército, o si acaso un éxito de pura casualidad. Sin embargo, lo que no dejaba de darme vueltas y que me quitó el sueño durante mucho tiempo, era su humanidad. Me imaginaba a una familia viendo la televisión un domingo por la tarde en su casa, y de un instante al siguiente, dejar de existir, volatilizados silenciosamente en sus propios sillones a voluntad de alguien que se encontraba en la otra punta del mundo. Nada se lo podría impedir a excepción de una motivación para hacerlo o no.
Si realmente existe un dios, estoy seguro de que sería como él. Pero no era una divinidad, era un simple humano con sus mismos poderes. Y los humanos, al contrario que un dios, se equivocan y pueden ser tentados.
Inspirado en el personaje del Dr. Manhattan de la novela gráfica Watchmen.
Este post fue escrito el Jueves, Agosto 21st, 2008 a las 14:34 y está archivado en la(s) categoría(s) Relatos.
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Agosto 22nd, 2008 at 11:53
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Quiza los dioses no se equivoquen, pero un dios que solo esta para reprimir y castigar y no cuando se le necesita yo no lo quiero. Gracias a dios que no creo en él.
Agosto 25th, 2008 at 18:28
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Una grandísima visión de un Dios humano. Quizás muchos lo imaginen así.
Yo no sé como lo imagino, ni tan siquiera sé si soy capaz de imaginar, pero si fuera como el de tu relato con “la extraordinaria habilidad de poder “ver” y “manipular” la materia, creo sinceramente que sería un Dios guay.
Y también creo que sucedería lo que ha sucedido en la primera parte de tu relato, intentarían aniquilarlo por todos los medios…
Es lo que tiene ser todopoderoso, que te tienen envidia y te lanzan pepinos por dóquier pero no hay que olvidar quien es el agricultor en la historia, ese que siempre te puede dar con la azada en toda la mocha si te descuidas.
Gracias por tu link, date por enlazado en el mío.
¡Un abrazo!
Agosto 26th, 2008 at 10:14
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Muy, sí señor. Un arranque fuerte que luego no desmerece, con esecenas la verdad que muy interesantes (como la descripción de las armas desmontadas) El remate con las reflexiones sobre lo que implica un ser así muy bueno también. Me ha recordado bastante a los relatos sobre mutantes de Dick (y se me ocurren pocos piropos mejor que este).
Un abrazo,
Pedro.
Agosto 28th, 2008 at 12:12
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Buenísimo. Creo que es de los mejores que te he leído. No sólo por las reflexiones que levantas en el lector, sino por las descripciones de las escenas (tienes un don en ello, ya lo sabes). Además, vas mejorando mucho en redacción, poco a poco estás encontrando tu propio estilo y ese sello que, al menos para mí, te hace inconfundible.
Muchos besos divinos,
Mun
Septiembre 1st, 2008 at 21:26
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Saludos,
Soy asiduo a tu blog, y nunca he comentado, pero esta vez no he podido resistirlo. Mun, que suele escribir comentarios en muchos de los relatos, me he fijado que siempre anda dando consejos de redaccion, escritura y esas cosas. Hoy me voy a permitir el lujo de corregirla:
“Creo que es de los mejores que te he leído”
Esa frase está mal construida en castellano. A la gente, no te la lees, en todo caso te leeras sus relatos, pero no a ellos.
Venga, animo con el blog, y escribe mas a menudo!!!!!
Septiembre 7th, 2008 at 11:19
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Hoy he descubierto que tu blog existe y eso es lo que me mola!
Y home,siendo el azul mi color me fastidia que haya elegido ese color porque al merchandising que ya le da el mar,el cielo y el chelsea ahora encima el de la divinidad y mira que hay colores!! Creo que le iría mejor el prusia.
Y mira que es cierto eso de que el ser humano tropieza dos veces con la misma piedra.Pues los dioses ea,como no es grande el mundo vuelve a aparecer en el imperio romano (versión s.XXI) y al resto del mundo que les den no?
Si es que van buscando el efecto mediático está claro.
Por cierto,si tiene el color azul y el diablo tiene el rojo,está claro! som més que un club!!
Un abrazo!
Septiembre 8th, 2008 at 11:52
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Vuelvo para exigirle a usted que haga lo que usted y yo sabemos con esto
Septiembre 24th, 2008 at 19:02
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Me ha encantado, sobre todo el primer párrafo. Este titular es brutal y muy acertado: “Dios existe y es americano”. Ahí me he enganchado.
Yo le quitaría el último párrafo, pero el resto me ha gustado mucho. Congratulations
Octubre 17th, 2008 at 22:33
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si dios existe estoy seguro de que susceptible de cometer errores porque cuando se presenta un problema en muchas ocasiones tomar una decisión implica una parte positiva y una parte negativa, la que no eliges