Estrellas

La luna brillaba con toda su fuerza en el firmamento, y dejaba caer su luz sobre sus cuerpos desnudos.
- ¿Verdad que es bonita?
-
Solían pasarse horas los dos allí tumbados, contemplando el firmamento y contando estrellas.
- ¿Cuántas llevamos?
- Con esa de ahí - señaló - hacen exactamente tres millones.
- Increíble. Tres millones de estrellas y sólo vemos una mínima parte de las que existen.
La noche estaba especialmente clara y la sensación de paz y serenidad era plena.
- ¿Tú crees que alguna tendrá planetas habitados?
- ¡Claro! Estadísticamente tiene que haber miles de ellos.
- Yo me conformaba con uno. Sólo para saber que no estamos solos.
Los dos disfrutaban discutiendo sobre temas de gran implicación filosófica, y aquel era su preferido.
- Si encontramos uno con vida inteligente, ¿serían hostiles?
- ¿Lo serías tú si fueran ellos los que nos encontraran?
La pregunta no requería contestación. Ambos eran conscientes de su autodestrucción como especie.
- ¿Y si nos extinguimos antes de encontrarla?
- No pienses en eso.
Estrecharon sus tentáculos y pasaron el resto de la noche hipnotizados mutuamente por el brillo de sus escamosas pieles y sus atrofiadas y pequeñas alas.

Este post fue escrito el Lunes, Febrero 11th, 2008 a las 12:02 y está archivado en la(s) categoría(s) Relatos. Puedes seguir los comentarios de esta entrada suscribiéndote a este feed RSS 2.0. Puedes dejar un comentario, o enviar un trackback desde tu web. Technorati icon


3 Suspiros en “Estrellas”


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