Archive for Diciembre 2nd, 2007

Avaricia (y III)

Diciembre 2nd, 2007

- Adelante - fue todo lo que necesitó decir.
El operador accionó una palanca de color rojo y visiblemente más destacada que las demás e invocó un infierno. La luz de la sala se apagó y la única fuente luminosa que había procedía de la ahora rojiza e incandescente cámara donde habían depositado la estatua. El terror en el rostro de Ashe mientras veía desfigurarse la metálica cara de aquella inocente víctima contrastaba con la sonrisa de satisfacción de su asesina, iluminada por el tembloroso resplandor.

Un leve zumbido era lo único que rompía el agónico y asfixiante silencio durante los escasos minutos del proceso. Los gritos que Ashe quería lanzar quedaban ahogados entre las fuertes náuseas que comenzaba a sentir.
Cuando todo terminó, la luz volvió y todos los operarios continuaban como si nada hubiera ocurrido, como si aquella fuera una vez más de otras muchas.

- Ven. Dejémosles trabajar. Aún les queda bastante que hacer para dar forma a mis necesidades - dijo Shauni mientras tomaba del brazo y tiraba de una pálida periodista - Además, supongo que tendrás muchas preguntas. Al fin y al cabo eres curiosa por naturaleza, ¿no? - la dirigió un esbozo de sonrisa, que se transformó en escalofrío para Ashe.
- Sí… Tengo algunas preguntas… - contestó aún sin expresividad ni en su rostro ni en su voz.

Caminaron por un par de pasillos y llegaron a una pequeña y acogedora sala de estar con tan sólo dos butacas enfrentadas separadas por una mesita y algunos muebles decorativos. Lo más llamativo era la escasez de los elementos dorados que predominaban por el resto de la mansión.
La dos se sentaron y sus miradas quedaron atravesadas.
- ¿Y bien?

Ashe necesitaba una pequeña pausa para recobrar el aliento, reordenar sus pensamientos y ser consciente de la situación en la que se encontraba. Todo había cambiado y ahora su prioridad ya no era realizar aquella entrevista, sino salir de aquel lugar. Lo único que no llegaba a comprender era por qué la estaba concendiendo precisamente a ella aquella oportunidad. Lo único que tenía claro era que debía actuar con cautela.

- Eso que puede hacer es… - buscó la palabra adecuada - asombroso.
- Gracias. Es un don que he tenido siempre. Nací con ello. De hecho mis padres fueron los primeros en comprobarlo cuando tan sólo era un bebé - la tristeza que acompañaba a sus palabras decía más que ellas mismas.
- ¿Ha utilizado su don - remarcó - para conseguir todas sus posesiones?
- Sí, pero no de la forma que crees. Mi don sólo funciona sobre entes vivos.
Ashe sabía que su silencio encerraba más que lo que estaba diciendo, y su subconsciente lo confirmaba con ligeros escalofríos por toda la espalda.
- ¿Y por qué no animales, Shauni? - preguntó con tono serio, como si intentara juzgarla con cada palabra.
- ¡Impensable! - respondió bruscamente con signos de haber sido ofendida - ¿No has visto las estatuas de mi mansión? Bellezas capturadas y detenidas en el tiempo. Símbolos de la divinidad humana transformadaos para que todo el mundo pueda valorarlos y apreciarlos - tomó una breve pausa - Aunque nadie podrá hacerlo como yo - dijo en un leve hilo de voz, distraída por pensamientos que había evocado ella misma.
- ¿Cómo su asistenta, no? ¡Es usted un monstruo! ¡Una asesina! - finalmente explotó. No podía soportar cómo a pesar de arrebatarles la vida a todas aquellas personas, tan sólo por placer personal, no mostraba el más mínimo arrepentimiento y se autojustificaba complaciéndose a sí misma con soberbia y aires de grandeza. Se creía una diosa con poder para decidir sobre los demás.
- Está claro que no comprendes mi punto de vista. Si de algo he podido pecar ha sido de avaricia. El oro es como una droga: nunca tienes suficiente de él.

El momento había llegado. Ashe lo presentía y no se equivocó. Shauni saltó de su sillón hacia donde estaba ella como un felino dispuesto a cualquier cosa con tal de atrapar a su objetivo. La previsión ante el ataque la ayudó a esquivarla. En cuando la tocara, aunque fuera mínimamente, sería su fin.

Salió corriendo de la pequeña sala y empezó a recorrer los pasillos y tomando las direcciones que más la sonaban en aquel laberinto subterráneo. La casualidad o su subconsciente quiso que llegara al taller. Ya se encontraba vacío y toda la maquinaria se encontraba en reposo, por lo que supuso que los operarios y orfebres ya habrían terminado su trabajo.
- ¡Vaya! - dijo Shauni desde la puerta - Me has ahorrado el trabajo de traerte hasta aquí cuando termine contigo.

De nuevo se abalanzó sobre ella, pero esta vez no puedo esquivarla aunque sí retenerla. Durante unos instantes forcejearon mientras Ashe la sujetaba los brazos para impedir que se acercara a ella. Agradeció que estuviera completamente vestida para poder agarrarla sin tocarla. Se empujaron, golpearon y rodaron contra las mesas y paredes en repetidas ocasiones, tirando al suelo varias herramientas.
- ¡Tu avaricia será tu perdición! - gritó Ashe.
Tras el último golpe, Shauni cedió un poco por el dolor del impacto y su contrincante aprovechó para doblegar su brazo y golpearla en la cara usando su propia mano.
- ¡No! - fue todo lo que pudo decir con el miedo y la derrota gesticulando en su cada vez más dorada cara. El proceso se completó tras unos instantes. Ashe jadeaba de cansancio y valoraba sus contusiones mientras recuperaba el aliento.
- ¿Por qué tuviste que gritar en el último momento? Mírate, gesticulando para toda la eternidad. ¿Ésta es la belleza que querías capturar? - hablaba hacia la nueva estatua que se erigía delante de ella - Aunque hay una solución que seguro que te complace - añadió mientras miraba con complicidad la fragua.

Posted in Relatos | 2 Comments »


Diciembre 2007
L M X J V S D
« Nov   Feb »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31