Archive for Noviembre, 2007

Profecía

Noviembre 29th, 2007

Cogió a todo el mundo de improviso. Aquel acto tuvo repercusiones más allá del espacio y del tiempo, más allá de cualquier concepción que un humano podría tener de la realidad. En aquel mismo instante, y con su último aliento, el único dragón que quedaba lanzó la profecía, de la que sólo serían testigos los valientes guerreros que quedaban con vida después de la cruel batalla.
- Que mi sangre sea veneno para vosotros, que el veneno sea placer en vuestras gargantas. Juro que algún día la humanidad será esclava de mi poder.
El dragón cerró los ojos y su cabeza se desplomó sobre las rocas de la cueva. La polvareda levantada tiró a algunos de sus caballos.

Poco tardaron en abalanzarse sobre el gigantesco cadáver y empezar a descuartizarlo. Cualquier cosa que perteneciera a las temidas bestias alcanzaba un alto valor en cualquier mercado. Las duras escamas fueron arrancadas, los colmillos y dientes extraídos, las alas recortadas. Pero hubo algo más de valor en lo que nadie reparó hasta que un pobre soldado exhausto lo descubrió. En su extenuación sólo pudo acceder a la sangre draconiana derramada por los cuchillos, hachas y espadas de sus compañeros, y para su sorpresa era muy dulce con algunos toques amargos. Cuando comunicó su hallazgo, en seguida todos se pusieron a drenar el preciado líquido y almacenarlo en barriles y cubos. Para su sorpresa, la sangre mantenía cierto poder mágico heredado de su anfitrión, y cualquier recipiente se llenaba hasta rebosar con tan sólo depositar una pequeña cantidad en su interior.

Al término de la jornada, sólo unos pocos huesos pelados quedaban del majestuoso dragón, y los guerreros victoriosos se reunieron alrededor de una hoguera para celebrar su triunfo. El dulce líquido rojo recolectado se deslizó por sus bocas como una cascada de placer para sus paladares. Sin embargo, la fiesta duró poco, ya que a las pocas horas todos comenzaron a sufrir fuertes dolores en el abdomen. Sus estómagos, hígados y otros órganos internos no aguantaron mucho más tiempo y uno a uno fueron cayendo. Algunos murieron saturados por el extremo dolor, a los más débiles la tripa les reventó como una sandía madura, mientras que los más fuertes aguantaron varias horas más sufriendo a la vez que su interior se disolvía poco a poco. Ninguno de los héroes quedó con vida para advertir a nadie.

Miles de años más tarde, en una taberna cualquiera, varios jóvenes se reúnen como cualquier otro día para pasar un rato agradable aderezado con una extraña bebida. Todos eran ajenos a que poco a poco la profecía del último dragón se iba haciendo realidad.

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Avaricia (II)

Noviembre 25th, 2007


Avaricia

En el momento en el que su mano se apoyó sobre su frente, y en apenas unos instantes, la joven criada se transformó en una refulgente estatua de oro macizo. Absolutamente todo, incluyendo los finos hilos de cabello y las lágrimas que caían por su mejilla pasaron a ser del precioso metal. Una estatua de oro congelada en el tiempo pidiendo clemencia.
Ashe estaba atónita y aterrada. Su primer instinto fue el de coger la cámara y obtener pruebas de tan asombroso fenómeno, pero despues pensó que para una persona que había rechazado cualquier contacto periodístico hasta el momento, podría ofenderla. Y lo último que quería en ese momento era provocarla.

- Eso ha sido… fascinante - fue todo lo que consiguió decir.
- Gracias. Es una lástima que la posición no haya sido la más agraciada para que acompañe al resto de estatuas de mi morada.
Un rápido vistazo sirvió a la periodista para constatar que todas las que había visto por la mansión era femeninas, normalmente en postura sugerente o erótica y con un realismo fuera de lo común. En ese instante se percató al mismo tiempo de que aquella joven no había sido su primera víctima, y del origen repentino de su fortuna.

Con un chasquido de dedos, varios mozos fornidos aparecieron con una plataforma con ruedas y tras varias costosas maniobras, consiguieron montar encima la pesada figura.
- ¿Me acompañas? Si eso te ha gustado, te enseñaré algo aún mejor.
Ashe siguió a Shauni, los mozos de transporte y a la estatua por infinidad de pasillos, rampas y puertas de diversas medidas de seguridad que aumentaban a su paso, hasta llegar a una especie de taller. Allí aguardaban varios operarios, todos con mono de trabajo y algunos de avanzada edad.
- Todo está preparado - comunicó uno de ellos, aparentemente el más anciano de todos.

Sin la más leve indicación, cada uno conocía su papel y sabía exactamente lo que tenía que hacer. Era como una orquesta de hormigas trabajadoras. Mientras unos metían la estatua dentro de una cámara, a la vez que la quitaban rasgando el vestido, otros accionaban toda la maquinaria adyacente, encendiendo botones y moviendo palancas.
Nada podría haber preparado a Ashe para lo que allí iba a tomar lugar.

Ilustración cortesía de Alberto GS 

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Avaricia (I)

Noviembre 19th, 2007

La mansión se alzaba prominente en las afueras de la ciudad. No era de construcción reciente, pero estaba muy bien cuidada dándole un ligero aspecto de antigua que la hacía inusualmente acogedora. La rodeaban unos grandes jardines, con altos árboles y perfectos setos. Desde la puerta de la verja metálica, Ashe no podía ver mucho más.

Por fortuna, la verja sí que estaba lo suficientemente deteriorada y rota por algunos puntos como para poder permitirla el paso. Mientras se acercaba a la puerta de la mansión, revisaba todo su equipo periodístico. Tenía a punto la cámara de fotos y la grabadora. Ensayó su mejor sonrisa y tocó la aldaba. Un anciano entreabrió la puerta.
- ¿Quién es usted? ¿Cómo ha entrado en la finca? - su tono denotaba un claro enfado.
- Esto… yo… - el balbuceo no estaba ayudando - Estoy buscando a la señorita Shauni - confesó finalmente.
- La señorita Shauni no admite visitas de ningún tipo. ¡Váyase o llamaré a la policía! - su dedo apuntaba directamente a la puerta de la verja.

Ashe sabía que no iba a ser fácil burlar al mayordomo, pero un golpe de suerte se cruzó en su camino.
- ¿Quién es? - una delicada y femenina voz sonó desde el interior de la casa. Abriendo la puerta un poco más con una mano y apoyando la otra sobre el hombre de aquel anciano, apareció el objetivo de su visita. Era una mujer joven, extrañamente joven para encontrarse en posesión de la fotuna que se la atribuía y no dejaba de aumentar. No se la conocían familiares o amistades que pudieran explicarlo y por eso era la mayor presa a la que cualquier periodista pudiera aspirar.
- No hay que ser grosero con las visitas - recriminó afablemente a su mayordomo - Por favor, pase señorita…
- Ashe, me llamo Ashe - contestó con la sorpresa marcando cada palabra.
Shauni la invitó a pasar al interior con un gesto, no sin antes examinarla de la cabeza a los pies, deteniéndose especialmente en la cámara de fotos que llevaba colgada del cuello.

El interior de la mansión era simplemente impresionante. Cada detalle estaba perfectamente cuidado y el lujo era el aspecto dominante allá donde posara la vista. Pero lo más llamativo era el oro. Estatuas, jarrones y muebles del preciado elemento adornaban todas las estancias de la mansión, otorgándola así una extraña iluminación a través del reflejo pulido. Incluso el salón a donde fue conducida tenía las cortinas doradas.
- Siéntese - la invitó - ¿La apetece tomar algo?
- Sí, un té estaría bien. Gracias - dijo sin dejar de observar fascinada cada esquina del lugar.
Una criada, aún más joven todavía que ella, tomó nota y desapareció por una de las puertas. Llevaba el típico traje blanco y negro de la criadas de una casa, pero Ashe notó que era más sensual y provocativa de lo que debería ser, con una falda extremadamente corta y una blusa muy ceñida.

- ¿Qué la trae hasta mi morada? ¿Por qué todos los periodistas me acechan? - preguntó en tono serio mientras señalaba inocentemente a la cámara de fotos.
- Es lógico. Todos tenemos curiosidad por la desconocida mujer que de la noche a la mañana ingresa en la lista de las cien personas más ricas del mundo. Y por lo que veo - dijo barriendo con la mirada el salón - lo invierte ostentosamente.
- Se equivoca, mi oro - hizo especial énfasis en el “mi” - no es una inversión, sino el origen de todo lo que tengo.

La criada regresó con el té en una bandeja, pero cuando se acercaba para servirlo tropezó. La dorada bandeja chocó escandalosamente contra el suelo, y la taza se hizo añicos esparciendo su contenido.
- ¡Eres una inútil! - gritó enfurecida Shauni a la vez que se levantaba violentamente del sillón - ¡No mereces la oportunidad que te he dado!
La asistenta lloraba abundantemente arrodillada en el suelo ante el estropicio que había causado, y su expresión cambiaba a pánico mientras su señora se acercaba a ella. Lo había visto otras veces. Sabía cuál era su castigo.

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Porno

Noviembre 12th, 2007

- ¿Qué haces?
- Ver porno, ¿y tú?
- Pensando en tí - dijo mientras le desenchufó el ordenador - Es la hora.
Gerard se volvió hacia ella con expresión iracunda.
- ¡Al menos podrías haberme avisado y dejado un poco más! - la gritó - No sé para qué me molesto - dijo con desprecio mientras se alejaba. Era el momento y por mucho que protestara sabía que no se podía retrasar ni un minuto.
Saliento al exterior de la casa donde les esperaban el resto del grupo.
- ¡Habéis tardado! - soltó secamente uno de ellos.
Nadie replicó. Subieron a la furgoneta con todos y partieron más rápido de lo habitual para compensar el tiempo perdido. Su destino era un solitario paraje en mitad del desierto, donde no hubiera rastro alguno de humanidad en el horizonte se mirara a donde se mirara.

Cuando llegaron, todos sabía lo que tenían que hacer sin mediar palabra. Bajaron los instrumentos y aparatos necesarios y en poco minutos todo estaba preparado. La gigantesca antena, que era lo más pesado de todo, estaba colocada en el centro conectada al resto de equipación y generadores de energía. Si alguien les viera iban a tener muchos problemas respondiendo preguntas.

Se dispusieron en círculo a su alrededor cogidos de las manos y con las túnicas blancas puestas. El silencio reinó durante unos minutos. Desde la lejanía sólo se podrían vislumbrar una decena de figuras inmóviles resplandecientes a la luz de la luna llena.
- Nada - dijo finalmente uno - Esta vez tampoco.
Varios suspiros asintieron la triste afirmación.
- Bueno, hagamos el informe como siempre - con un ademán mandó conectar la grabadora - Soy el capitán Koh’Otani y jefe de esta misión. Hoy hacen 326 keblars desde que fuimos enviados a este planeta en misión de reconocimiento, y desde entonces no hemos vuelto a recibir ningún otro tipo de comunicación. Nuestra integración entre la especie dominante ha sido un éxito y nuestra investigación progresa día a día. Kah’lel, ¿qué novedades traes?
- No os vais a creer lo que he encontrado en Internet - contestó Gerard con la fascinación aún en sus ojos.

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