Fama
- Quiero que mi vida sea de ésas que se inmortalizan en un libro, y puede que también en una película.
- Pues casi lo consigues, porque aquí van a terminar tus crímenes.
El inspector sacó su arma y le apuntó directamente a la cabeza. El asesino, aún con las manos y la cara ensangrentadas, le desafiaba con una sádica risa. El primer disparo le pasó muy cerca pero él ni se inmutó, reía y reía cada vez con más fuerza.
- ¿De qué te ries? - le gritó mientras estaba a punto de disparar por segunda vez.
- De mi éxito. Mi muerte me dará la fama que estoy buscando, y tú quedarás como el cruel y despiadado policía que sesgó la vida de alguien. - su mirada se ensombreció - No hay cabida para alguien así en el lado de los buenos.
No sabía por qué, pero aquellas palabras se clavaron muy hondo. Tantos años de experiencia con psicópatas y asesinos en serie no le habían cambiado, y aquellas palabras lo iban a hacer para siempre. Algo en su interior le susurraba que tenía razón.
El pulso le temblaba cada vez más, así que aunque se decidiera a disparar probablemente erraría el objetivo. Hiciera lo que hiciera estaba condenado.
- Tienes razón - dijo el inspector mirando al suelo y con el pelo cubriéndole los ojos por completo.
La desafiante mirada del asesino dió paso a una sonrisa triunfal. Sin pronunciar nada más, dió media vuelta y se empezó a alejar de su perseguidor caminando tranquilamente.
- ¡Alto! - el asesino se detuvo en seco pero no le devolvió la mirada. - Quiero ir contigo, quiero unirme a tí.
- Yo actúo solo - contestó sin inmutarse por la insólita propuesta.
- Yo también - respondió el inspector. Y en un instante levantó su arma y disparó contra él alcanzándole en plena espalda. El proyectil atravesó el cuerpo de su víctima sin dificultad y le destrozó el pecho en su salida. Su verdugo se acercó a él y dió la vuelta al cuerpo. Aún seguía con vida pero la respiración tremendamente dificultosa indicaba que le quedaban pocos segundos de vida. Podía intuírse el latido de su corazón a través del enorme agujero.
- Me has abierto los ojos. No puedo permitir que te salgas con la tuya, así que actuaré igual que tú. Descuartizaré tu cuerpo y haré desaparecer tus restos. Será como si un día decidiste dejar de actuar y tu expediente quedará sin resolver para siempre. Tus logros sólo aparecerán como mera anéctoda en la academia de policía. - se tomó una pausa para expulsar una cálida bocanada en la gélida noche - Has perdido.
Los ojos del asesino no se despegaban de sus palabras y con su expresión daba a entender que había reconocido su derrota. Jamás imaginó encontrarse con tan digno rival. Morir a manos de aquel mítico inspector de policía era su premio de consolación. Finalmente no tendría su libro ni su película, pero será el más feliz del infierno.
Este post fue escrito el Miércoles, Septiembre 19th, 2007 a las 0:05 y está archivado en la(s) categoría(s) Cuentacuentos, Relatos.
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Septiembre 19th, 2007 at 0:12
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Los asesinos cuyas vidas quedan inmortalizadas son las de aquellos que nadie ha podido atrapar, como Jack el Destripador. Ese desgraciado con delirios de grandeza no se salió con la suya
El relato en sí me ha gustado, por el dilema moral que planteas. Sin embargo, la evolución del inspector se ve algo acelerada, pero a pesar de ello, te ha quedado bastante bien^^
Un besote, encanto,
Mun
Septiembre 19th, 2007 at 17:08
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Buenas Croc!
Me gusta como escribes. El relato consigue el objetivo y te mete en seguida en la trama aunque creo que deberías haber profundizado más en las motivaciones del inspector porque cambian muy deprisa. Te seguiré leyendo por supuesto.
Por cierto: jeje…de donde sacasteis popi y tu lo del gallifante? XD Me alegra saber que con mi comentario ayudo en un nacimiento XD
Cuídate!
Klover
Septiembre 19th, 2007 at 18:42
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No está nada mal.
Quizá te apresuraste demasiado en el cambio de policía, sin embargo la idea de dejar al asesino sin su premio ha sido genial.
Salu2 y bienvenido
Septiembre 20th, 2007 at 3:39
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Bienvenido!
Un relato que comienza marcando la línea entre la ley y lo criminal y que a medida que avanza la narración la línea que separa a ambos conceptos se va haciendo difusa hasta ser dificil de distinguir. Buen debut!
Un abrazo
Septiembre 20th, 2007 at 14:22
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Con la cosa esta de los exámenes hacía tiempo que no pasaba por aqui…
Buena historia, como siempre. Aunque me recuerda a cierto personaje… de cierta serie… en la que escapaban de una cárcel o algo así no?
Besotes
Septiembre 20th, 2007 at 15:40
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Uou! pues nunca me hubiese imaginado que con esa frase pudiera salir esta historia! madre mia, que tension entre el asesino y el inspector…. los pelos de punta, aunque vaya sangre fria para disparar por la espalda no? bessos!
Septiembre 21st, 2007 at 0:12
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Joe, el anti-spam me hace pensar!!
Me ha gustado pero yo lo habría alargado más, habría explicado más al principio, pero aún así original, un buen cuento de cuentacuentos, aunque no de esos para dormir tranquilo…
¡un besito de coco!
Septiembre 21st, 2007 at 13:32
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¡He visto el corazón latir a través del agujero! ¡Lo he visto! Y la bocanada de aire cálido al frío de la noche…
Qué bien escrito está el realto. Qué fuerza tiene… me ha gustado mucho.
Gracias por compartirlo. Y por escribirlo.
Mermelada de cerezas y muchos besitos.
Queralt.
Septiembre 21st, 2007 at 17:56
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A mí tb ¡me gusta!, tiene mucho dinamismo y algunas frases geniales.
Si luego mi gallifante te dá guerra, lo siento.
p.d… a ver 7 y una ocho y otra nueve..