Archive for Septiembre, 2007

Prisionera

Septiembre 23rd, 2007

- Incluso el que menos te lo esperas podría ser el de verdad.

Meredith miraba a todos los clones de su pareja con la boca abierta. Todos eran absolutamente clavados entre ellos e imposible diferenciarlos a simple vista. Miraba a cada uno como si tuvieran un monstruo tatuado en la cara, y ellos la devolvían la mirada sorprendidos por su reacción.

- ¿Qué te ocurre, Meredith? - dijo uno.
- Soy yo, cariño. ¿Te pasa algo? - dijo otro.
- ¿Por qué me miras así? - preguntó un tercero.

Buscó marcas y cicatrices que sabía que tenían que existir por el cuerpo de varios de ellos, y todos tenían copiado al milímetro cada pequeña imperfección y cada pequeña singularidad.
Estaba empezando a ponerse nerviosa. Miraba a cada uno cada vez más fugazmente sin ni siquiera tiempo para posar sus ojos.

- A ver, tú - dijo dirigéndose a uno - ¿Qué fue lo que comimos cuando nos conocimos?
- Arroz con tomate en la posada del tío Tom, ¿no te acuerdas? - contestó.
- Y tú - apuntó a otro - ¿Qué fue lo que te dije el día que nos quedamos encerrados en el granero?
- Que era la primera persona con la que tuviste sexo. Soy yo, ¿no me reconoces?

Cayó de rodillas frente a todos los clones, entre los cuales se encontraba el original, el que había amado, con el que había escapado de las fuerzas imperiales y huído hacia los planetas coloniales. Rompió a llorar entre sollozos.

- Como puedes ver, son copias exactas con los mismos recuerdos. - dijo el emperador - Y cada vez que desobedezcas una orden o intentes escapar, eliminaremos a uno de ellos sin saber si se trata de una copia o el original. Meredith, ahora eres prisionera de la eternidad.

Inspirado en un fragmento de cómic de una revista que cayó en mis manos hace muchos años.

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El último ingrediente

Septiembre 21st, 2007

La marmita bullía sangre y grandes pompas rojas estallaban en su superficie. El esqueleto utilizaba su propio fémur para remover el contenido.
- ¡Estúpido! Utiliza tu hueca calavera y piensa un poco. Usa una cuchara en vez de tu pierna.
El ente huesudo miró al hechicero desde sus oscuras cuencas y obedeció inmediatamente. Se colocó el hueso en su sitio y caminando fue a coger el enorme cucharón de madera.
- Necesito un último ingrediente y no sé donde encontrarlo. El libro es muy críptico en las descripciones - comentó en voz alta hacia el techo.
- ¿Qué es lo que dice exactamente? - dijo la cabeza reducida con su característica y chillona voz - A lo mejor puedo ayudarte.
El hechicero dirigió la mirada hacia la pared donde colgaba la maloliente cabeza.
- Dudo que tu podrido y diminuto cerebro sea capaz de hacer algo - gruñó con desprecio, pero ahora estaba realmente falto de ideas - Dice que hace falta una “semilla de vida de la flor anterior”. ¡No tiene sentido!

Llevaba todo el día encerrado dándole vueltas, caminando de un lado para otro, pensativo y concentrado.
- Veamos - comenzó cavilando - Sé que el autor original hacía metáforas con todo, así que no son semillas y flores de verdad. Si es de vida tiene que referirse a un ser vivo, por lo que la “semilla de vida” tiene que ser… ¡un corazón! - exclamó de repente.
Sonrió ampliamente maravillándose de su ingenio y su autocomplacencia. Ya tenía medio enigma resuelto.
- ¿Qué ser vivo puede referirse con “flor anterior”? - se preguntó a sí mismo.
- A veces se representa al hombre como una abeja y a la mujer como una flor a la que poliniza - comentó el cuervo desde su jaula mientras aleteaba enérgicamente para hacerse notar.
- ¡Cállate, pajarraco! No necesito tus consejos. Si vuelves a interrumpirme te convertiré en una de esas arañas que te daban tanto asco cuando eras humano.
Se sentó en la butaca confeccionada con retales cosidos de pieles humanas que tanto le gustaba y se cubrió la cara con ambas manos.
- Si una flor es una mujer, la “flor anterior” es… ¡una madre! ¡Claro! - se levantó del sillón de un salto - El último ingrediente es el corazón de una madre.
Iba a empezar a pensar de dónde iba a sacar uno cuando un grito lejano le interrumpió.
- ¡Hijo! Ya sé que no quieres que te moleste cuando estás en el cobertizo jugando a los magos, pero necesito saber si vendrás a cenar algo.
- Mamá, ¿puedes venir un momento? - su siniestra sonrisa perfilaba el final de su plan.

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Fama

Septiembre 19th, 2007

- Quiero que mi vida sea de ésas que se inmortalizan en un libro, y puede que también en una película.
- Pues casi lo consigues, porque aquí van a terminar tus crímenes.

El inspector sacó su arma y le apuntó directamente a la cabeza. El asesino, aún con las manos y la cara ensangrentadas, le desafiaba con una sádica risa. El primer disparo le pasó muy cerca pero él ni se inmutó, reía y reía cada vez con más fuerza.

- ¿De qué te ries? - le gritó mientras estaba a punto de disparar por segunda vez.
- De mi éxito. Mi muerte me dará la fama que estoy buscando, y tú quedarás como el cruel y despiadado policía que sesgó la vida de alguien. - su mirada se ensombreció - No hay cabida para alguien así en el lado de los buenos.

No sabía por qué, pero aquellas palabras se clavaron muy hondo. Tantos años de experiencia con psicópatas y asesinos en serie no le habían cambiado, y aquellas palabras lo iban a hacer para siempre. Algo en su interior le susurraba que tenía razón.
El pulso le temblaba cada vez más, así que aunque se decidiera a disparar probablemente erraría el objetivo. Hiciera lo que hiciera estaba condenado.
- Tienes razón - dijo el inspector mirando al suelo y con el pelo cubriéndole los ojos por completo.

La desafiante mirada del asesino dió paso a una sonrisa triunfal. Sin pronunciar nada más, dió media vuelta y se empezó a alejar de su perseguidor caminando tranquilamente.

- ¡Alto! - el asesino se detuvo en seco pero no le devolvió la mirada. - Quiero ir contigo, quiero unirme a tí.
- Yo actúo solo - contestó sin inmutarse por la insólita propuesta.
- Yo también - respondió el inspector. Y en un instante levantó su arma y disparó contra él alcanzándole en plena espalda. El proyectil atravesó el cuerpo de su víctima sin dificultad y le destrozó el pecho en su salida. Su verdugo se acercó a él y dió la vuelta al cuerpo. Aún seguía con vida pero la respiración tremendamente dificultosa indicaba que le quedaban pocos segundos de vida. Podía intuírse el latido de su corazón a través del enorme agujero.

- Me has abierto los ojos. No puedo permitir que te salgas con la tuya, así que actuaré igual que tú. Descuartizaré tu cuerpo y haré desaparecer tus restos. Será como si un día decidiste dejar de actuar y tu expediente quedará sin resolver para siempre. Tus logros sólo aparecerán como mera anéctoda en la academia de policía. - se tomó una pausa para expulsar una cálida bocanada en la gélida noche - Has perdido.

Los ojos del asesino no se despegaban de sus palabras y con su expresión daba a entender que había reconocido su derrota. Jamás imaginó encontrarse con tan digno rival. Morir a manos de aquel mítico inspector de policía era su premio de consolación. Finalmente no tendría su libro ni su película, pero será el más feliz del infierno.

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Indiferencia

Septiembre 18th, 2007
Es el fin. ¿Por qué me habrá dejado Michelle? Ella era todo mi mundo. ¿Habrá sido por mi despido? Tantos años trabajando en la misma empresa para nada. Ni un mísero aumento. Ni una mísera promoción. Aquello era auténtica explotación, así que no deberían haberse extrañado cuando le dí un puñetazo al jefe. Estaba especialmente alterado desde que la semana pasada murió mi madre. Eso debería haber sido suficiente justificación.
¡Oh! Qué muchacha tan guapa se ha sentado enfrente. Se la ve muy elegante e intelectual. ¿Las lágrimas de mis ojos no son suficientes para que al menos me dedique una mirada? Ya nadie se molesta en preocuparse por sus semejantes. Si ni siquiera ahora nadie me hace caso, la humanidad está más deshumanizada de lo que creía. No creo que que merezca la pena continuar ni soy merecedor de su desprecio. Ya nada me retiene aquí.

Es perfecto. Jamás imaginé que Roy me hiciera caso y que encima estaba tan enamorado de mí como yo de él. ¡Qué inocentes parecemos! Creo que ese ascenso en el trabajo me dió la suficiente confianza para atreverme a decírselo. Y además me acaba de llamar mi hermano para confirmarme que voy a ser tía.
¡Vaya! Qué hombre tan raro me ha tocado delante. Tiene un aspecto muy desaliñado y bastante andrajoso. No descartaría que fuese un vagabundo. ¿Por qué está llorando? Mejor no le dirijo la mirada. A veces eso es suficiente provocación para los perturbados mentales. Es una lástima que haya gente que sufra de esta manera. ¿Por qué no deja de mirarme? Por fin se ha levantado y se ha ido. Espero que le vayan mejor las cosas, porque se le veía muy triste.

- Atención, señores viajeros. Este tren sufrirá retraso por el atropello de un hombre en las vías. Rogamos disculpen las molestias.

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Contrastes complementarios

Septiembre 16th, 2007

Labios húmedos, piel seca:
candados de mi pasión.
Ojos llorosos, pelo rizado:
llaves de tu amor.

Espacio infinito y frío
contenido en mi corazón.
Ríos de lava ardiente
lo iluminan desde el interior.

Amor, pasión, ¡sólo palabras!
ahogadas sin sentido,
perdidas sin aliento,
muertas sin pesar.

Mojadas en tu voz
se derriten suavemente.
Dulces cereales sin leche.
Crujientes pomelos con salsa.

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