Recuerdos
- Quiero olvidarlo todo.
- Es necesario que comprenda, señor Johnston, que éste es un proceso irreversible - explicaba el médico - Debe estar completamente seguro de lo que supone. Después del borrado tendrá varias lagunas en sus recuerdos que debe asumir como perdidas o… - la voz del médico se apagó.
- ¿O qué? - preguntó Joe arqueando una ceja como símbolo de desconfianza.
- Verá, sólo ha ocurrido una vez, pero cuando el paciente se obsesiona demasiado con sus recuerdos perdidos puede provocar episodios esquizoides crónicos - decía muy seriamente el médico - y puede llegar a inducir el suicidio.
- Entiendo - respondió Joe mientras se dejaba caer sobre el sillón de la consulta.
A su mente vinieron de golpe toda clase de recuerdos sobre ella. El día lluvioso que se conocieron. Su primer beso a la luz de una farola. Su primera noche de sexo. Y como si nubarrones negros eclipsaran su cabeza, recordó los desagradables incidentes posteriores. Los cientos de motivos que ella le argumentó cuando rompió con él. Lo fácil que lo superó cuando la vió con otros hombres. Se sentía traicionado, como si de un plumazo le tacharan varios años de su vida y le dijeran que todo era falso y nada de lo que había hecho valía para algo. Era incapaz de superar su frustración y en aquella novedosa clínica de la que le hablaron vió la solución fácil.
- Todo - Joe suspiró - No quiero acordarme de nada - dijo tajantemente.
- Muy bien. Firme aquí y aquí - dijo el doctor mientras le acercaba dos documentos sobre la mesa. Uno era la autorización y consentimiento para someterse al delicado proceso y el otro la aceptación del crédito bancario para poder pagarlo. Joe pensaba que si era tan efectivo como anunciaban no le importaba pagar cualquier suma.
Una vez firmó todas las copias le condujeron a una especie de quirófano. Poco se parecía al de los hospitales tradicionales, ya que en éste predominaban los aparatos de alta tecnología. Toda la sala estaba plagada de sofisticadas máquinas en torno a un asiento ergonómico reclinable que estaba en el centro.
- Necesitamos confeccionar un mapa tridimensional de la memoria de su cabeza, señor Johnston - le comentó una enfermera - Debe concentrarse única y exclusivamente en lo que desea olvidar . Puede ayudarse de objetos o fotos para ayudarle a recordar. Después usaremos un láser que modularemos en frecuencia para alcanzar las neuronas a distintas profundidades. Los recuerdos asociados al mismo motivo suelen agruparse juntos físicamente en la cabeza - sonrió la enfermera.
Le conectaron cientos de diminutos sensores por toda la cabeza y los recubrieron con un casco de plástico flexible. Joe sacó de su cartera la única foto que aún guardaba de ella. Se quedó mirándola fijamente y empezó a recorrer mentalmente todos y cada uno de los momentos que habían compartido.
- Adiós, Soluna - murmuró hacia la foto.
Se despertó sobre la cama de su habitación. Sentía náuseas y le dolía un poco la cabeza, como una resaca después de una gran juerga nocturna. Decidió salir a tomar el fresco al parque de siempre para despejarse. Se sentó en el bar de al lado a tomar algo.
- Hola - dijo una mujer que se le acercó.
- Hola - respondió Joe extrañado por la intrusión.
- Perdona que te moleste, pero estaba sentada al otro lado del bar y tu cara me sonaba muchísimo. ¿Nos conocemos? - preguntó ella con una dulce sonrisa en la cara.
- Ahora que lo menciona, tu cara también me suena. Pero creo que no nos conocemos. Me acordaría - le devolvió su mejor hilera de dientes - Me llamo Joe - dijo mientras la tendía una mano.
- Yo Soluna. Encantada de conocerte.
Este post fue escrito el Lunes, Agosto 20th, 2007 a las 22:13 y está archivado en la(s) categoría(s) Relatos.
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Agosto 20th, 2007 at 22:27
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Ains, se ha visto mucho “Eternal Sunshine of a Spotless Mind” (tristemente traducida como “Olvídate de mí”) y tu imaginación da para mucho más.
Ya sabes que me gusta mucho tu manera tan gráfica de contar los hechos. Me encanta también como tratas los sentimientos de los personajes; sabes cómo hacerlos humanos y cercanos al lector… Sin embargo, esta vez, te has dejado uno de tus ingredientes, que es la imaginación. La próxima vez, a potenciarlo
Un beso, guapísimo,
Mun Light Doll
Agosto 21st, 2007 at 1:08
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mmmm… esta historia va a hacer que tenga pesadillas… No estoy de acuerdo con el hecho de olvidar las cosas, puesto que no somos más que nuestras experiencias y recuerdos, tanto malos como buenos, sobre todo buenos. Me parece fatal, pero se que a más de uno la idea de poder borrar ciertas cosas en ciertos momentos es demasiado alentadora, espero que nunca exista una máquina así. Aunque al final todo llega.
El final es aterrador :S
Agosto 21st, 2007 at 9:04
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Me encanta, como dice nuestra querida Mun Light (que a ver si se acerca algún finde) el tema ya ha sido abordado por algunas películas (lo del laser es muy Pay Check) pero la historia está muy chula. El final me recuerda un poco al efecto mariposa, sobre la inevitabilidad del destino y esas cosas.
Me uno a Jorge, el final es aterrador.
Salu2 y a seguir componiendo Croc!
pdt: ¿Por que el anti spam siempre me pregunta cuanto son 2 y 8, acaso Gandalf duda de mi inteligencia?