Recuerdos
Agosto 20th, 2007- Quiero olvidarlo todo.
- Es necesario que comprenda, señor Johnston, que éste es un proceso irreversible - explicaba el médico - Debe estar completamente seguro de lo que supone. Después del borrado tendrá varias lagunas en sus recuerdos que debe asumir como perdidas o… - la voz del médico se apagó.
- ¿O qué? - preguntó Joe arqueando una ceja como símbolo de desconfianza.
- Verá, sólo ha ocurrido una vez, pero cuando el paciente se obsesiona demasiado con sus recuerdos perdidos puede provocar episodios esquizoides crónicos - decía muy seriamente el médico - y puede llegar a inducir el suicidio.
- Entiendo - respondió Joe mientras se dejaba caer sobre el sillón de la consulta.
A su mente vinieron de golpe toda clase de recuerdos sobre ella. El día lluvioso que se conocieron. Su primer beso a la luz de una farola. Su primera noche de sexo. Y como si nubarrones negros eclipsaran su cabeza, recordó los desagradables incidentes posteriores. Los cientos de motivos que ella le argumentó cuando rompió con él. Lo fácil que lo superó cuando la vió con otros hombres. Se sentía traicionado, como si de un plumazo le tacharan varios años de su vida y le dijeran que todo era falso y nada de lo que había hecho valía para algo. Era incapaz de superar su frustración y en aquella novedosa clínica de la que le hablaron vió la solución fácil.
- Todo - Joe suspiró - No quiero acordarme de nada - dijo tajantemente.
- Muy bien. Firme aquí y aquí - dijo el doctor mientras le acercaba dos documentos sobre la mesa. Uno era la autorización y consentimiento para someterse al delicado proceso y el otro la aceptación del crédito bancario para poder pagarlo. Joe pensaba que si era tan efectivo como anunciaban no le importaba pagar cualquier suma.
Una vez firmó todas las copias le condujeron a una especie de quirófano. Poco se parecía al de los hospitales tradicionales, ya que en éste predominaban los aparatos de alta tecnología. Toda la sala estaba plagada de sofisticadas máquinas en torno a un asiento ergonómico reclinable que estaba en el centro.
- Necesitamos confeccionar un mapa tridimensional de la memoria de su cabeza, señor Johnston - le comentó una enfermera - Debe concentrarse única y exclusivamente en lo que desea olvidar . Puede ayudarse de objetos o fotos para ayudarle a recordar. Después usaremos un láser que modularemos en frecuencia para alcanzar las neuronas a distintas profundidades. Los recuerdos asociados al mismo motivo suelen agruparse juntos físicamente en la cabeza - sonrió la enfermera.
Le conectaron cientos de diminutos sensores por toda la cabeza y los recubrieron con un casco de plástico flexible. Joe sacó de su cartera la única foto que aún guardaba de ella. Se quedó mirándola fijamente y empezó a recorrer mentalmente todos y cada uno de los momentos que habían compartido.
- Adiós, Soluna - murmuró hacia la foto.
Se despertó sobre la cama de su habitación. Sentía náuseas y le dolía un poco la cabeza, como una resaca después de una gran juerga nocturna. Decidió salir a tomar el fresco al parque de siempre para despejarse. Se sentó en el bar de al lado a tomar algo.
- Hola - dijo una mujer que se le acercó.
- Hola - respondió Joe extrañado por la intrusión.
- Perdona que te moleste, pero estaba sentada al otro lado del bar y tu cara me sonaba muchísimo. ¿Nos conocemos? - preguntó ella con una dulce sonrisa en la cara.
- Ahora que lo menciona, tu cara también me suena. Pero creo que no nos conocemos. Me acordaría - le devolvió su mejor hilera de dientes - Me llamo Joe - dijo mientras la tendía una mano.
- Yo Soluna. Encantada de conocerte.
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