Experimento
Agosto 17th, 2007El pasillo parecía no tener fin. Sólo las voluminosas puertas de piedra blanca y pulida detenían el paso cada poca distancia.
- ¡Traigo noticias importantes! - decía el mensajero a cada par de guardias que custodiaban cada una de las puertas. A pesar del peso que debían tener, un sólo guardia ataviado con armadura, las abría fácilmente y sin poner ninguna objeción.
A pesar de todo el tiempo que llevaba ahí, nunca dejaba de maravillarse con aquel lugar. Un rápido vistazo hacia atrás permitía ver ahora el largo pasillo de principio a fin con todas las puertas abiertas. O al menos podía intuirse su comienzo, desde que se internó en él, ya que estaba tan lejos que resultaba complicado poder verlo. El suelo eran baldosas de mármol perfectamente brillantes y todo el pasillo con sus puertas y columnas eran de un blanco radiante que confería una luminosidad cálida y agradable, a pesar de que no tenía ni una sola ventana o fuente de luz artificial.
Por fin llego a su destino, en el despacho del cronista. El lugar no desentonaba con el resto y el hombre tampoco. Su túnica impoluta hacía juego con sus largas y cuidadas barbas. Era difícil distinguir dónde comenzaba el pelo de la cabeza y dónde el de la cara, ambos completamente canosos. Escribía con esmero usando una larga pluma que remojaba de vez en cuando en un tintero, la única pieza lo suficientemente oscura como para llamar la atención en ese lugar.
- Otro grupo lo ha conseguido, señor - comentó el mensajero con cierta emoción aunque con el gran respeto que le infundía el cronista. Pasaron varios segundos hasta que terminó de escribir lo que estaba haciendo en ese momento y levantó la mirada hacia el que le había interrumpido.
- ¿De verdad? Ni en nuestras mejores expectativas pensábamos que iban a conseguirlo tantos. Aguarda un segundo. - y se levantó en dirección a las estanterías repletas de libros que tenía a sus espaldas. Tras vacilar un poco sacó uno de los tomos y lo abrió por la marca que indicaba la última página escrita. - Cuéntame - pidió.
- Se encuentra en el sector 3A.
- ¡Ah, sí! Me acuerdo de ellos. Teníamos grandes esperanzas en esos, aunque han tardado un…
- Aunque existe un pequeño problema. - le interrumpió el mensajero - No han actuado como el resto. - Su gesto era ahora una mezcla de amargura y excitación por ser el portavoz de esa nueva.
- ¿A qué te refieres? ¿Han conseguido el poder del átomo como los demás, no? ¿Cuál es el problema?
- La han usado en su propio planeta - contestó tajantemente provocando un incómodo silencio en la sala durante unos segundos.
- Comprendo - fue todo lo que el cronista consiguió decir. Y allí donde había empezado a apuntar un nombre, tiró una mancha de tinta provocando el primer borrón de todo el libro. Su decepción era más que evidente a través de sus cansados y longevos ojos.
- ¿Ordeno la destrucción del experimento en esa zona? No tiene sentido mantener ese fracaso - preguntó el mensajero, siguiendo el protocolo estipulado.
- No. No es necesario. - suspiró el cronista - Si eso es cierto no tardarán mucho en destruirse ellos solos antes de que podamos sentir su presencia.
El mensajero dijo algo inaudible mientras hacía una reverencia y se marchó por donde había venido, con el paso igual de acelerado que cuando llegó.
- Empiezo a pensar que es un error intentar que la raza humana evolucione por sí misma en cada uno de los experimentos - murmuró en voz muy baja mientras pasaba el dedo por encima de la mancha de tinta donde ponía Tierra.
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