El Interior

Malena no podía creérselo. Era la primera vez en muchos años que conseguía una cita y estaba realmente emocionada. Conoció a Erik el otro día en la discoteca. Estaba hastiada de que los hombres no se fijasen en ella, principalmente debido a su gran peso, y estaba apartada del grupo tomando unas copas, cuando él se acercó. Aún recordaba su sonrisa y su mirada cuando la preguntó si estaba sola. Charlaron un poco y acordaron verse al día siguiente.

Estaba terminando de maquillarse cuando recibió una llamada perdida de él. Ya llegaba tarde.
- Creí que no vendrías – dijo con su sensual y profunda voz.
- Perdona, no estoy acostumbrada a tener muchas citas y he calculado mal el tiempo – se excusó Malena agachando la cabeza.
- No pasa nada – contestó mientras la levantaba la cara acariciando su barbilla.

El roce de su mano la hizo estremecer, tanto por la emoción del momento, como por el frío contacto de su gélida piel.
- ¿Por qué no vamos al parque un rato? – intentó romper la tensión del momento.

Caminaron en silencio hasta que se sentaron en el banco menos iluminado de la desierta alameda.

- Es la primera vez que un chico se fija en mí – soltó de repente.
- Eso es porque no te ven como te veo yo. Además, yo valoro muchísmo más el interior de las personas.

Ante aquellas románticas palabras, Malena se abalanzó sobre él y le dió un beso en la boca. Erik la agarró por la cintura y empezó a besarla en los labios para ir bajando hasta el cuello.
- Y tu interior es mucho más abundante que el de los demás – la susurró al oído.

Malena notó un pellizco en el cuello al que respondió con un respingo.

- ¿Eso de tu boca es sangre? – fueron sus últimas palabras antes de desmayarse.

Este post fue escrito el Lunes, Junio 4th, 2007 a las 0:39 y está archivado en la(s) categoría(s) Relatos. Puedes seguir los comentarios de esta entrada suscribiéndote a este feed RSS 2.0. Puedes dejar un comentario, o enviar un trackback desde tu web. Technorati icon


Un Suspiro en “El Interior”


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