Oro

Retumban por mi mente
fragmentos de tu sonrisa.
En tan sólo un instante
te grabé en mi memoria.

Con la fuerza de cien soles
y el brillo de mil estrellas,
ondulaba tu melena al viento
sobre tus cálidas mejillas.

Dulce manantial dorado
que se desliza por tus hombros,
y que alimenta con delicadeza
tu angelical belleza.

El sólo recuerdo de tu cuerpo
rozando las ceñidas telas,
es capaz de inspirarme luz
en los más nublados días.

Dedicado a una simpática camarera.

Este post fue escrito el Sábado, Febrero 24th, 2007 a las 10:00 y está archivado en la(s) categoría(s) Poesia. Puedes seguir los comentarios de esta entrada suscribiéndote a este feed RSS 2.0. Puedes dejar un comentario, o enviar un trackback desde tu web. Technorati icon


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