Látex (y III)
Ahora tenía la posibilidad de dar rienda suelta a sus más oscuros deseos sin que Nora se opusiera a nada, como venía haciendo de un tiempo a esta parte. Y después podría recuperarla fácilmente tal y como decía la nota que acompañaba al extraño líquido.
Lo primero que hizo fue buscar unas tijeras y con cuidado de no perforar el frágil plástico, rasgó la ropa que aún llevaba puesta, ya que en la posición que se encontraba y sin poder flexionar las extremidades, le era imposible quitársela de otro modo.
Una vez desnuda, pudo apreciar que donde antes se encontraba la vulva, ahora había un orificio redondo análogo al que tenía como boca.
Joel se retiró un poco para contemplar por completo aquella figura humana. Realmente era una mujer preciosa. Rememoró los grandes momentos que habían pasado juntos e intentó recordar como habían llegado a esa situación de intolerancia mutua, pero no pudo. Se prometió a sí mismo que haría algo para remediarlo, pero no antes de disfrutar de ese placer que le había sido vedado durante tanto tiempo. Las palabras eran innecesarias en ese momento y ella no podría corresponderlas.
Lo que Joel no sabía era que Nora era consciente de todo, como un espectador impasible inmovilizado y encerrado en una jaula de plástico con su forma. Sin embargo, a pesar de encontrarse en ese estado contra su voluntad, el placer que estaba experimentando relegaba a un segundo plano cualquier otra emoción. Cada vez que Joel la tocaba, aunque fuera mínimamente, aquel cuerpo la proporcionaba una sensibilidad fuera de lo común, y quedaba inundada por el éxtasis.
Mientras Joel exploraba cada centímetro cuadrado de color rosa, descubrió que en la nuca de Nora había un tapón, similar al que tienen los balones de playa o las colchonetas. Estaba tan embriagado y cegado por sus propias fantasías que no se detuvo a pensar las consecuencias de sus actos. La delicadeza con la que trataba aquella muñeca al principio como si fuera porcelana, se fue perdiendo, y en un ataque de lujuria golpeó el tapón favoreciendo su apertura. Nora se estaba deshinchando entre sus brazos, como si por ese pitorro exhalara su último aliento.
El pánico se apoderó de Joel, que rápidamente bloqueó la salida de aire con sus dedos. Pero el escape había sido suficiente como para que la muñeca perdiera su firmeza. A Joel no se le ocurrió otra cosa que volver a hincharla con aire de sus propios pulmones.
Aquel susto volatilizó por completo su libido, y decidió revertir cuando antes la transformación. Llenó la bañera con agua caliente y soltó lentamente a Nora dentro. Pero no ocurrió nada, la muñeca simplemente flotaba.
Alguno de los dos debería haber leído el reverso de la nota que venía en la caja que decía: NO EXTRAER EL AIRE DE LA MUÑECA o sus efectos serán irreversibles.
Este post fue escrito el Jueves, Febrero 22nd, 2007 a las 10:00 y está archivado en la(s) categoría(s) Relatos.
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Febrero 22nd, 2007 at 11:40
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Tal vez Joel (y muchos como él) debería aprender que las mujeres tenemos sentimientos y que somos algo más que un agujero donde meter la p…
Un beso de carne y hueso,
Mun Light Doll
Febrero 22nd, 2007 at 11:56
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Efectivamente, si eliminamos toda la fantasía y perversiones que recubren la historia, el trasfondo que queda es un simple y llana denuncia de la violencia de género.
Observad como Joel poco a poco se descubre como un maltratador por mucho que quiera arreglar las cosas en el último momento, y Nora sufre (aunque lo vea como gozo) la imposibilidad de escapar, gritar o evitarlo.
Pensad en ello, hay muchas más analogías a lo largo de las 3 partes.
Febrero 22nd, 2007 at 12:06
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Vuelvo a ser yo otra vez, que me he dejado cositas en el otro comentario
Vengo a sacarte punta, no porque sea una cabrona, pero sí porque creo que las críticas constructivas son necesarias para mejorar.
El trasfondo y el mensaje de la historia están muy bien y te felicito por ello. Es una alegoría muy acertada el hecho de que Nora se transforme en una muñeca hinchable, ya que así es como muchos hombres ven a las mujeres. Vas desgranando la historia muy bien y la descripción es muy buena.
Sin embargo, si hay algo que he echado un poco de menos es que hubieras profundizado un poco más en la psicología de ambos personajes, para comprender mejor qué les ha llevado a esa situación.
Sigue escribiendo, que me gusta mucho leerte
Un besito (de carne y hueso también)
Mun Light Doll
Febrero 22nd, 2007 at 12:29
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Te agradezco la crítica (constructiva siempre, claro).
Detallar más la psicología de los protagonistas no siempre es posible, depende mucho de unas circuntancias que muchas veces no están disponibles, o unas reacciones que ni yo mismo llego a comprender.
Y es que es muy dificil dotar de cierta lógica a los pensamientos y acciones basándome en otra personalidad que no sea la mía.
En la saga “El Cirujano” por ejemplo, me centré mucho en la psique del protagonista, ya que intentaba explicar cómo su subconsciente iba tomando más fuerza a medida que transcurría la historia.
Un besito tb xa ti
Febrero 22nd, 2007 at 12:47
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Hala, te he agregado a la lista de mis “Blogs que valen la pena”
Y ahora, mientras hago ver como que trabajo (como seguramente estarás tú ;)), intentaré gestar alguna historieta o algo.
Otro beso. Aprovecha, que hoy estoy besucona
Mun Light Doll
Febrero 22nd, 2007 at 13:11
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Muchas gracias por agregarme a tan selecto grupo
(yo ya te agregué desde el momento que descubri tu blog), aunque preferiría que lo hicieses bajo el nombre real del blog que es “Sigh” (algun dia explicare el origen) y no con mi pseudonimo.
Algunos me enlazan como “Denibol”, pero tampoco es correcto, ya que este blog solo es una parte del todo.
Ala, yo tambien voy a seguir haciendo como que curro, que la inspiración puede venir en cualquier momento
Febrero 22nd, 2007 at 13:36
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Hala, nombre cambiado. Supongo que es porque tus escritos provocan suspiros
Estaba buscando tu email de contacto, pero no me sale, jou
(o soy lela y no lo encuentro…), más que nada que toda la blogosfera se enterará de la conversación XD