Látex (II)
Febrero 18th, 2007Avanzaba pegado a la piel y por debajo de la ropa. En apenas unos pocos segundos tenía la pierna completamente cubierta y continuaba extendiéndose. Pero lo que provocó a Nora lanzar un grito de pánico fue que por las zonas de su cuerpo cubiertas ya durante unos pocos segundos, empezaban a transformarse.
La masa viscosa se retiraba para dejar paso a una capa de plástico translúcido de color rosado. Su pie era ahora un globo relleno de aire que iba sustituyendo a su cuerpo original. Cuando la transformación llegó a la rodilla, Nora no pudo mantenerse de pie y cayó al suelo. Estaba asustada y su respiración acelerada por la ansiedad. El pánico la impedía articular palabra para pedir ayuda o intentar buscar a alguien.
El hecho de que la doliera la desconcertaba, de hecho tenía la sensación de un cálido masaje, como si miles de manos estuvieran acariciando hasta el más recóndito de sus rincones. De hecho cuando aquel espeso líquido alcanzó su zona vaginal, no pudo evitar soltar un prolongado y sonoro gemido de placer. Hacía mucho tiempo que ningún hombre o mujer la había hecho sentir de esa forma, así que decidió dejarse llevar y disfrutar de aquellas sensaciones que inundaban su cabeza. Poco a poco el miedo dejaba paso a un exquisito placer.
En apenas unos minutos la transformación era completa. El cuerpo de Nora era ahora una muñeca rosada hinchable. Su cara era como una caricatura. Conservaba sus rasgos, pero sus ojos estaban exageradamente abiertos como en un comic japonés y su boca un orificio completamente redondo y abierto.
Joel no daba crédito a lo que veía. Había estado observando oculto desde una esquina de la habitación, mientras su excitación fue aumentando. Se acercó lentamente a la muñeca con forma de Nora, como si tuviera miedo de que en cualquier momento saltara y le atacara. La agarró por un brazo con sumo cuidado. El tacto era de plástico firme, pero cálido al mismo tiempo, como si estuviera… vivo. La cogió entre sus brazos con facilidad, al fin y al cabo ahora no era más que aire y goma, y la depositó sobre la cama.
Por la mente de Joel recorrieron en apenas un segundo miles de fantasías sexuales. Una deformada mueca de sonrisa se dibujó sobre su cara, mientras sus ojos irradiaban superioridad al mirar a Nora.
Posted in Relatos | 1 Comment »
