Látex (I)
Aquel sábado se levantaron los dos tarde por la mañana. Joel fue a la cocina aún en pijama a prepararse el desayuno mientras Nora se duchaba. Estaba terminando de hacer el café cuando de repente sonó el tibre de la puerta de casa. Extrañado por la interrupción a aquellas horas, Joel fue rápidamente a abrir la puerta por si se trataba de algo importante.
Pero no había nadie, en su lugar encima del felpudo había un pequeño paquete de cartón marrón perfectamente embalado. No tenía remitente y como destino venía la dirección de su casa, por lo que no se trataba de una confusión, aunque desde luego no había sido entregado por el servicio regular de mensajería.
Lo abrió y dentro encontró un pequeño trozo de papel y una bola de plástico rígido rosa. La nota decía: “DISFRAZ DE MUÑECA HINCHABLE. Abrir la bola y verter su contenido directamente sobre el cuerpo. Quitar con agua caliente”.
Mientras examinaba la bola, Nora entró en el salón con el pelo aún mojado. Era una chica preciosa, no muy alta pero con una frondosa melena morena, y un cuerpo para provocar el infarto. Llevaba puesto unos pantalones muy cortos que sólo se ponía para andar por casa y una camiseta de tirantes.
- ¿Quién ha llamado? He oído el timbre desde la ducha - preguntó.
Joel simplemente la dió la nota que venía en la caja sin dirigirla la palabra. Últimamente las cosas no iban muy bien entre ellos. Se echaban la culpa mutuamente, pero lo que estaba claro era que la pasión se había esfumado de aquella relación.
- Tíralo a la basura - concluyó ella mientras arrugaba el trozo de papel.
- ¿Por qué? Podría ser interesante.
Nora volvió al baño sin contestarle, pero Joel estaba decidido a probar aquel misterioso invento que había llegado a sus manos. Colocó la bola justo delante de la puerta del baño camuflado entre varios cojines. Entre el desorden que había, pasaba desapercibida.
Cuando Nora salió del baño pisó justamente en la trampa preparada por Joel. Rompió la bola de plástico y su contenido viscoso también de color rosa se pegó a su pie.
- Pero, ¿qué coño…
Iba a levantar el pie para examinárselo, pero no hizo falta. Aquella masa viscosa se estaba extendiendo sola y avanzaba a velocidad constante por la pierna.
Este post fue escrito el Sábado, Febrero 10th, 2007 a las 14:46 y está archivado en la(s) categoría(s) Relatos.
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Febrero 11th, 2007 at 19:14
Usando
Como el espejo de Matrix ¬¬
Espero la siguiente entrega.
Saludos.
Febrero 13th, 2007 at 9:41
Usando
Veamos cómo sigue
Un besito,
Mun Light Doll