Tenemos que vernos (I)
Eran casi las 6 de la tarde y no sabía porqué estaba allí. Bueno, sí lo sabía, pero no acertaba a comprender cómo había aceptado la invitación. Todo lo que recibió fue un “Tenemos que vernos. Café Gran Sol a las 6“, escrito a mano en una nota que encontró en su buzón ese mismo día por la mañana. Estaba firmada por una tal Natalia. No tuvo que hacer un gran esfuerzo por averiguar quién era su autora, ya que no había conocido a muchas Natalias a lo largo de su vida. Fue compañera suya de trabajo, y muy buenos amigos hasta que un día le dijo que necesitaba experiencias nuevas y desapareció sin dejar ni rastro. Abandonó su trabajo estable, se mudó de piso, y no había vuelto a saber nada de ella desde entonces, hacía ya ahora algo más de tres años.
Las campanadas del reloj del ayuntamiento le sacaron de sus pensamientos. Eran las 6 en punto. El Café Gran Sol era muy conocido en la ciudad y estaba situado en una de las calles peatonales cercanas al ayuntamiento, y en aquella época del año aprovechaban su anchura para situar una terraza en el exterior donde se estaba muy bien. Corría una ligera brisa tapado por las sombrillas instaladas. Un hombre se le acercó por un lado.
- ¿Es usted el señor Gary Miranda? - le preguntó. Juraría que le había visto antes sentado en el otro extremo del café.
- Ssss, sí. - balbuceó.
- Tome, esto es para usted. - le tendió un sobre cerrado.
Dudó un instante, pero finalmente lo cogió. Se quedó mirando el sobre que ponía por un lado “Para Gary Miranda“. Lo abrió rápidamente; su intriga iba en aumento. Dentro solo había una carta doblada. La desplegó y comenzó a leerla:
“Hola Gary. Si estas leyendo esto quiere decir que finalmente has accedido a acudir a la cita y mi mensajero te ha entregado esta carta con éxito“.
Levantó la mirada para buscar a la persona que le había entregado el sobre, pero se había ido inmediatamente y se perdió entre la multitud. Continuó leyendo.
“Por desgracia, las circunstancias me impiden acudir a mí, pero eso no quiere decir que no aún no podamos vernos. Tenemos mucho de que hablar“.
Aquello estaba cogiendo un cariz de misterio que no le gustaba nada, pero aún así tenía curiosidad sobre qué quería hablar. Quizás quería disculparse por la abrupta forma de desaparecer de su vida, quizás estaba arrepentida por la decisión que había tomado de abandonarlo todo. Tenía que averiguar más. El resto de la carta era una dirección, posiblemente un lugar de encuentro.
- ¡Ahí está!
- ¡Quieto! ¡No se mueva!
- ¡Ponga los brazos detrás de la nuca y túmbese!
Estaba tan absorto leyendo la carta que no se dió cuenta de que varios policías se habían acercado a la terraza. Al principio no se dió por aludido, pero cuando vió 2 pistolas apuntándole directamente, un escalofrío recorrió su espalda.
Este post fue escrito el Martes, Noviembre 21st, 2006 a las 18:33 y está archivado en la(s) categoría(s) Relatos.
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Noviembre 22nd, 2006 at 17:26
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Me gusta. Seguiré pendiente (más bien lo estará Google Reader
a las siguientes entregas.
Un saludo.
Noviembre 22nd, 2006 at 22:12
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Pero ¿que ha hecho? ¿que ha hecho? No podré soportar la espera…
Noviembre 23rd, 2006 at 7:08
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Vaya.. me quedé intrigado con la historia.. pasaré mas seguido por aqui.
Noviembre 24th, 2006 at 11:43
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La verdad es que parece interesante. Y está muy bien escrito, vas mejorando tu estilo… muy currao, volveré
Noviembre 24th, 2006 at 19:42
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Muy bueno, espero que, como tú mismo has dicho en otras ocasiones, no tengamos que esperar semanas para saber cómo sigue, que entre los relatos de Erika, los tuyos y los parones de Lost uno no gana para tramas que están en el aire
Noviembre 28th, 2006 at 16:09
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Bueno… ala… ya esta… mi segunda parte…
Ahora te toca a ti!!