Archive for Agosto, 2006

El Cirujano (III)

Agosto 24th, 2006

Por un momento se quedó tumbada sobre la camilla estudiando sus posibilidades. Eran pocas y ella lo sabia. Cuando se le pasó gran parte del aturdimiento que la impedía pensar, se quitó como pudo el trapo que ataba sus manos y ya con las manos libres también el de los pies. Ninguno de los dos estaba muy bien sujeto.

Se levanto despacio y estudió la sala donde se encontraba. Se trataba de un despacho, generoso en tamaño, que contenía gran cantidad de instrumental médico. Había tres estanterías en las paredes adyacentes a la puerta y una cuarta que cubría una esquina a la cabeza de la camilla donde se despertó. Lo completaba una mesa con un montón de papeles ordenados y apilados en pequeños grupos.
Se acercó a la puerta y examinó la cerradura. Se trataba de uno de esos pomos que tienen el hueco para la llave justo en su centro. Intentó girarlo pero fue inútil, estaba cerrada por fuera. La habitación también tenía una ventana, que en ese momento se encontraba con la persiana bajada casi del todo, pero ni se molestó en observarla más de cerca porque el ostentoso enrejado impedía cualquier intento de intrusión y en su caso, de fuga.

Tenía que conseguir abrir esa puerta, y como no tenia la fuerza suficiente para forzar la cerradura o echar la puerta abajo, se le ocurrió tenderle una trampa a su raptor. Para ello era necesario que él mismo le abriera la puerta y luego trataría de reducirle de alguna manera, aunque aún no sabía como.

Empezó a tirar todos los papeles y demas elementos que encontró por la mesa, procurando hacer el mayor ruido posible. Luego la emprendió con los libros que había en la estantería. Estaba consiguiendo el efecto deseado porque inmediatamente escuchó unos golpes en la puerta y Fred gritó:

- ¿Quieres estarte quieta? No me obligues a entrar y atarte mas fuerte.

Eso era lo que ella quería, asi que hizo caso omiso de lo que le dijo y continuó tirando el contenido de las estanterías. Una de ellas estaba llena de probetas, matraces y otros elementos de cristal que ella no reconoció. El estruendo era muy grande, pero aún no era suficiente, así que intentó también tumbar las propias estanterías. Agarró por una balda la que contenía todos los cristales y tiró con todas sus fuerzas hacia ella, pero no se movió. Acercó más sus pies e hizo palanca con su cuerpo inclinandose más alla de su centro de gravedad. La estantería cedió y empezó a caer, pero Sheila resbaló debido a su posición y perdió el equilibrio. Intentó rodar para evitar que le cayera encima, pero no reaccionó suficientemente rápida.

Fred se extrañó al dejar de escuchar el escándalo de repente. Sospechó que ella tratara de tenderle una trampa, así que armado con un bisturí que tenía a mano, abrió lentamente la puerta de la habitación. Allí reinaba el caos y no había practicamente nada en su sitio y casi todo por los suelos. Debido a la penumbra al principio no pudo verla, y un escalofrío recorrió su espalda. Dirigió su mirada al suelo y la vió asomar por debajo de una estantería.

- !Sheila! - gritó

Sin pensárselo dos veces, se lanzó al suelo y trató de levantar la estantería con todas sus fuerzas. La rodó hacia un lado provocando más ruido, y entonces se dió cuenta de la magnitud del destrozo.

Su brazo izquierdo había quedado aprisionado entre una balda y un puñado de cristales rotos que habia en el suelo. Tenía enormes desgarros por todo el brazo que en varios de ellos permitían ver grandes partes del hueso. Había trozos de carne literalmente cortados que estaban manando sangre. La escena era dantesca, y si no fuera por su preparación y experiencia médica, cualquier otra persona habría sentido náuseas al contemplar aquello.

Rapidamente se quito la corbata e hizo un torniquete con ella en la parte superior del brazo al lado del hombro. La sangre dejó de brotar, pero no era suficiente, y desgraciadamente sabía lo que tenía que hacer. La cogió entre sus brazos y la posó sobre la camilla. Levantó la persiana para obtener mas luz y recogió un poco el caos para recoger sus herramientas, entre ellas el bisturí que llevaba al entrar en la habitación. Abrió un armarito inferior de la estantería más próxima a la camilla y la sacó. Era una versión de muestra que le había entregado un visitador y aún no la había probado, de hecho nunca pensó que llegaría a hacerlo. Su aspecto era similar a la de una radial que utilizan los obreros de la construcción, pero mucho más pequeña y precisa, incluso manejable con una sola mano. La enchufó, suspiró profundamente, y se dispuso a salvarla la vida.

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Cautivado

Agosto 22nd, 2006

Sentimientos que me llevan corroyendo demasiado tiempo. Ya se que la rima es un desastre y la poesia nunca ha sido lo mio, pero tiene un romanticismo que lo hace unico para estas ocasiones.

En una tarde de verano
de hace ya mas de un año,
te cruzaste en mi vida.
Y desde entonces yo no puedo
dejar de pensar en ti
ni un solo momento.

Apenas te conozco tanto
como me gustaría conocerte,
pero casi todo lo que se
de lo que me has querido mostrar,
cutiva mi pensamiento.

Sé que hay mucho más
dentro de tu mente,
y por eso tengo miedo
de lo que ocultas detrás.

Eres un espíritu libre,
aun joven en este mundo.
Tienes mucho que descubrir,
y por eso no voy a ser yo
el que corte tus alas.

Tan solo quiero que sepas
que si algún día miras atrás,
allí estaré yo observando
con la mirada perdida
y esperando tu regreso.

Dedicado a una muchacha muy especial.

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