El Cirujano (I)
Mayo 3rd, 2006- Enhorabuena, Fred. Lo has vuelto a conseguir -
- Gracias, aunque esta vez llegué a pensar que le perdiamos -
- No seas modesto - dijo otro - Llevas un montón de meses sin perder ni un paciente -
Lo cierto es que tenía razón. Llevaba una estupenda racha de éxitos quirúrgicos y había conseguido salvar la vida de todos los pacientes que habían pasado por sus manos. Éxito que le llevó al ascenso a jefe de cirujía del departamento de traumatismos. Al principio lo rechazó pero finalmente cedió, la decisión era unánime en la junta directiva del hospital. Fred sabía que esta buena racha se acabaría tarde o temprano y procuraba no acostumbrarse demasiado a los elogios contantes y a los privilegios que iba consiguiendo. Por ello tomó la decisión de ser cirujano de traumatismos en la sección de urgencias, para mantener los pies sobre la tierra. No había otro lugar en todo el hospital donde más se sintiera fluir la muerte alrededor. La tasa de mortalidad era altísima ahí, y los pocos supervivientes sufrían secuelas y mutilaciones que frecuentemente les sumían en profundas depresiones.
Tanta dedicación al trabajo convirtieron su vida personal en algo triste. Vivía solo en un ampio piso y apenas tenía vida social más allá de los compañeros del hospital. Por eso, cuando uno de ellos después de un duro día, le invitó a salir con el grupo a tomar unas copas, apenas vaciló unos instantes. No le entusiasmaba mucho salir, pero necesitaba cambiar el aire aséptico por otra cosa, aunque fuera humo.
- Hola - escuchó de repente detrás suyo mientras bebía del vaso.
Se giró por simple curiosidad y se quedó paralizado. Quien le había hablado era una chica preciosa, con unos enormes ojos, pelo negro con media melena y un vestido muy sugerente que poco dejaba a la imaginación.
- Hola - repitió - ¿estás solo?
Miró a su alrededor para asegurarse que ninguno de sus compañeros andaba cerca o le estaba gastando alguna broma. Su fama de solitario era conocido por todos.
- Pues si. He venido con unos compañeros pero se acaban de ir -
- Vaya. Entonces puedo continuar yo haciéndote compañia, ¿no? - contestó con una dulce sonrisa.
- Me llamo Sheila, ¿y tu? - continuó
- Yo soy Fred, ¿puedo invitarte a un trago? - preguntó para comprobar si la cosa podría prolongarse un poco más. Parecía una chica encantadora.
- ¡Por supuesto! - contestó rápidamente con otra radiante sonrisa.
Las horas se hicieron minutos y Fred no quería que aquello acabase nunca. Se lo estaba pasando en grade y sorprendentemente conectaba muy bien con ella.
- Bueno. Se me ha hecho muy tarde. Me tengo que ir yendo - dijo ella.
- ¿Tan pronto? ¿Puedo al menos llevarte en coche a tu casa? Tengo el coche cerca y los efectos del alcohol ya se me han pasado - intentó parecer convincente.
- Vale. De acuerdo -
Tenía el coche en uno de los callejones cercanos e iban caminando juntos en silencio. Mientras, Fred pensaba en su mundo. Sabía que muy probablemente no la iba a volver a nunca después de dejarla, y no quería que aquello terminase allí y de esa forma. Puede que fuera el alcohol, su subsconciente, o combinación de ambos lo que hizo que cuando llegaron al lado del coche cogiera una botella vacía de cristal del suelo y la rompiera contra la cabeza de Sheila. Cayó fulminada al suelo.
Sabía que no la había matado pero no tardaría en despertar, así que actuó rápidamente. La amordazó y ató sus manos con cinta aislante que llevaba en el coche y la metió en el maletero. Puso rumbo a su casa.
Por el camino se debatía entre el miedo y la desesperación. No comprendía porqué lo había hecho, pero necesitaba pensar en algo y pronto.
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