Culpa

El sol me daba en los ojos y me impedía alzar la vista más allá del horizonte. El viento me azotaba la cara y a veces tenía que entrecerrar los ojos, como un acto reflejo. Mis pies colgaban sobre el vacío y de vez en cuando los balanceaba alternativamente.

Algunas piedras pequeñas se me clavaban en la parte inferior de los muslos y en las palmas de las manos que tenía apoyadas como contrapeso al cuerpo.

El rugido de las olas golpeando el acantilado producían un zumbido constante y sordo. Era relajante a la vez que sobrecogedor.

Era el momento perfecto del día para reorganizar mis pensamientos. Cerraba los ojos, levantaba la vista al cielo y visualizaba viejos recuerdos. Solía pasarme así varias horas todas las tardes, pero aquel día era diferente. Por más que lo intentaba no conseguía pensar en otra cosa. Aquello me llevaba atormentando desde hacía varios días y cada vez me pesaba más y más. Intentaba comprender cómo había sido capaz de hacerlo. Sin conocer las circunstancias, mucha gente sentiría miedo y asco, incluyendo a la policía que no tardaría demasiado en aparecer. Sin embargo yo sabía porqué le había matado y más tarde devorado. No pretendía que nadie más lo comprendiera, y tampoco sentía culpa por ello.

Podía oir a las sirenas de los coches acercarse, y ver a un helicóptero aproximarse al acantilado donde estaba. Habían tardado varios días en descubrirlo y yo aproveché para prepararme. Era el momento.

Justo cuando les oía correr hacia mí y un megáfono desde el helicóptero me gritaba, salté.

Lo siguiente que recuerdo es otra vez su cara llorando y pidiéndome que dejara de morderle.

Culpa

Este post fue escrito el Viernes, Abril 28th, 2006 a las 18:59 y está archivado en la(s) categoría(s) Relatos. Puedes seguir los comentarios de esta entrada suscribiéndote a este feed RSS 2.0. Puedes dejar un comentario, o enviar un trackback desde tu web. Technorati icon


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